Sobre la alarma de la Violencia Juvenil

La Derecha Periodística está empeñada en tenernos acobardados. La última campaña al respecto tiene que ver con la violencia juvenil, que se muestra como una de las plagas bíblicas que se nos llevarán por delante a todos, y el que no quiera mano dura para atajar a esta todopoderosa jauría será tachado de “afeminado”.

Al final cada uno cree lo quiere creerse. De todos modos sí podemos hablar muy resumidamente sobre la violencia juvenil y sobre porqué los alarmismos amarillistas sobre el tema se equivocan en su análisis del problema.

1.-La violencia juvenil no está subiendo de modo constante

Hubo un aumento de la violencia juvenil de los años 80 a los 90 del pasado siglo. En torno al año 2000 se frenó. A nivel europeo el asunto se mantiene estable; ni de lejos puede decirse que aumente año tras año la violencia juvenil.

¿ Y en España? Exactamente igual: desde el año 2000 se ha frenado. Puede parecer increible al ver Antena 3, pero así es.

2.- La mayoría de los jóvenes delincuentes se rehabilita

Esto, aparte de estar refrendado por bastantes estudios, también está apoyado por personas tan poco sospechosas de “afeminamiento” como el Consejero de la Comunidad de Madrid, del PP (¡dice que un 83% se rehabilita!). Aún y con las inmensas limitaciones que tienen las personas que trabajan en la reinserción, la inmensa mayoría se rehabilita (aunque, como bien se insinúa desde el enlace, rehabilitación es algo más que no reincidencia).

3.- Las conductas violentas NO son instintivas

Las conductas violentas no son automáticas ni involuntarias. Son, de hecho, conductas aprendidas que tienen un fin instrumental: pegar una paliza a un mendigo sirve para algo al que la pega. Suelen ser conductas complejas y que, como tales, necesitan aprendizaje y socialización para ejercerlas. Puede que sepas dar patadas, pero no sabes en qué momento y de qué modo hacerlo sobre ese mendigo para ganarte el respeto del grupo de bestias que tienes por amigos.

O como dice Javier Urra, el ser humano no nace violento, se aprende.

4.- La mayoría de los jóvenes violentos NO tienen un trastorno mental

Parece que de los jóvenes que han cometido delitos graves sólo un 25-30% tienen algún trastorno mental. La inmensa mayoría de ellos no tienen trastornos mentales. La teoría de que son “enfermos” sin remedio y que por ello deben ser apartados para siempre del resto de la sociedad es contraria a la realidad: ni suelen ser “enfermos” ni son gente “sin remedio” (como se ha visto antes).

5-Hay más violencia juvenil en países con poca protección social…

También en países con gran desigualdad de ingresos, en los países con grandes cambios políticos o sociales. O dicho de otro modo: son más efectivas las medidas de protección social que las de mano dura, como por ejemplo las políticas de apoyo a la escuela pública para hacer descender la violencia juvenil, tal y como muy bien se ha hecho desde gobiernos de Brasil con la ayuda de la UNESCO. Sí, este tipo de cosas hechas desde lo público funcionan.

6- … y de hecho la política de “Mano dura” ha resultado ser ineficaz

Los casos de las pandillas centroamericanas es muy revelador: las políticas de progresiva mano dura de los gobiernos de la zona no han conseguido atajar el problema…de hecho la tasa de homicidios ha subido. Hay que detener a las personas que maten o violen, pero…

7- …no hay un único factor que explique la violencia juvenil

No hay una maldita conducta compleja en el ser humano que se deba a un único factor. Intentar explicar la violencia juvenil en términos de “no se castiga lo suficiente” es como intentar explicar cómo usar el paquete Office a base únicamente de apagar y encender el ordenador. Sí, hay que encender el ordenador para usar Office, y sí hay que privar de su libertad a los jóvenes que cometan delitos graves, pero limitarse a eso no va a solucionar el problema…o más bien va a ayudar a perpetuarlo, como antes se ha visto.

8.- En resumen

La Violencia Juvenil es un problema importante, pero no es verdad que vaya a más progresivamente. A pesar de los límites que tienen las personas dedicadas a rehabilitarles, la tasa de rehabilitación es altísima. Eso tiene que ver con que las conductas violentas juveniles se hacen mayoritariamente en grupo, y que dichas conductas son aprendidas, no debiendose mayoritariamente a trastornos mentales.

Las medidas de progresiva mano dura han resultado ser ineficaces, pero algunas de ellas consistentes en una mayor implicación de las administraciones públicas en la educación o la sanidad han demostrado su eficacia para reducir el problema.

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~ por Lüzbel en Sábado, 30 junio 2007.

Una respuesta to “Sobre la alarma de la Violencia Juvenil”

  1. […] leyendo en El Daño de Lüzbel Luzbel, 14:40 – Archivado en Política, Sociedad, Educación. […]

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